Laureline, la agente espacio-temporal

Actualizado: 30 de sep de 2020

Esta vez vamos a viajar en el tiempo, pero no hacia el futuro, sino hacia el pasado.

En 1967 se publica por primera vez, en el número 420 de la revista Pilote, "Valérian: agente espacio-temporal", escrita por Pierre Christin y dibujada por Jean-Claude Mézières; una serie de historietas que no sólo se harían mundialmente famosas, sino que marcarían el género de la ciencia ficción como lo conocemos hoy en día. Star Wars o el quinto elemento, son solo algunas de las muchas obras que se inspiraron o nutrieron de esta historieta.


Y no podría ser más errado el título inicial, pero ya veremos bien el porqué.

La historieta nos cuenta las aventuras de Valerian, originario de Galaxity, ciudad terrestre del siglo XXVIII, capital del Imperio Galáctico; y Laureline, que pertenece a otro tiempo terrestre, más precisamente al siglo XI, como agentes espacio temporales en busca de mantener el orden (según la organización) en todo el universo. A partir de aquí, ambos rápidamente formarán una extraña pareja, donde cada personaje irá evolucionando a la par de las historietas.


Sin embargo, quien más nos importa esta vez es Laureline, ya que en un inicio sólo iba a ser un personaje secundario en la trama, de allí que el título tenga solo el nombre de Valérian. Pero los años hicieron que el personaje de ella se profundizara cada vez más, hasta convertirla en toda una heroína, incluso con más protagonismo que el mismo Valérian. Pero para entender esto hay que describir un poco a ambos personajes.

Valérian, lejos de ser un héroe, es mejor encasillado como antihéroe, ya que no podrá evitar, de vez en cuando, meterse en más de un problema. En muchas ocasiones, se vuelve impulsivo y confía demasiado en su propia habilidad. Al ser uno de los mejores en su trabajo, la confianza en sí mismo es fundamental, pero también es la misma que lo llevo a ignorar muchas de las cosas que se escapaban de su control. Aquí es donde entra Laureline.


Laureline es un personaje controversial, no deja de ser un símbolo sexual, pero rompe completamente con muchos tópicos que se predicaban en aquella época. Ella misma termina tomando, en más de una ocasión, las riendas de las misiones y solucionando los problemas que el impulsivo Valérian no puede. Inclusive, hay momentos donde ridiculiza la incapacidad de muchos personajes masculinos por resolver el conflicto de turno. Algo seguramente ruidoso por aquellos años Ella es una protagonista muy decidida y obstinada, con gran inteligencia y sensibilidad, que jugará un papel crucial en casi todas las historias, llegando a ser la voz de la razón en un mundo conflictivo. Esto no significa que los personajes masculinos (como Valérian) sean inútiles, sino que busca establecer un equilibrio entre ambas partes. Evidentemente, Valérian tendrá su propio valor en cada aventura, aunque esto no signifique que su protagonismo será mayor al de Laureline, ya que al final, la pareja es el pilar de estas historietas.

Ahora, podríamos pensar que un personaje así (Laureline), con tanto carácter, no sería tan raro en los tiempos actuales, pero pensemos la época en la que se desarrolla gran parte de la historieta: hablamos de las décadas de los 60 y 70, tiempos muy duros, con un sexismo muy fuerte y donde ver a alguna heroína como esta podría implicar más una inconformidad por parte del público (en gran parte masculino). Por suerte el resultado fue el buscado por los creadores, y rápidamente se convirtió en la protagonista aclamada que hoy conocemos, hasta tal punto que el nombre se cambió a Valérian y Laureline.


Así mismo, a lo largo de los muchos volúmenes con los que cuenta la historieta, podremos verla haciendo críticas muy fuertes a la época y la sociedad en general, algo indudablemente propio del género, como en los primeros números, donde prácticamente siempre la secuestraban y al ser rescatada, se enojaba, para proseguir ella misma con arreglar el problema. Algo que se inició a modo de chiste, pero que luego marcaria una ruptura en un modelo sexista.

Es por esto, y muchas cosas más, que en varias ocasiones, podemos llegar a dudar de quién es realmente el poder de mando en el equipo, ya que es algo que nunca se deja en claro, más allá que fue Valérian quien la reclutó. Pero realmente es él quien responderá a ella en la mayoría de las ocasiones.


Todo esto se ve potenciado con la llegada del quinto número (el embajador de las sombras), donde Laureline literalmente es quien va a encabezar la historia, y ahora será Valérian quien deberá ser salvado. Sin querer entrar en spoilers, solo diré que el final resume perfectamente esta evolución del personaje. Es una lástima que en la película este sentido no se haya visto, ya que creo que es el mayor fallo de la misma.