• Sebastián Aronson

Entre lápices, Sexo y gomas de borrar

Actualizado: 20 de may de 2020



Es difícil pensar una televisión moderna sin que los ingleses la habiten con sus producciones como Sherlock, Black Mirror, Luther y Peaky Blinders para decir algunos. En este engranaje aparece FLEABAG. Producida por Amazon Studios y creada por Phoebe Waller Bridges (quien nos dio la exitosa “Killing Eve”) Nos adentra en una historia llena de personajes tan quebrados por la vida cotidiana que al final del camino, solo nos queda mirarnos al espejo de las acciones de sus personajes


Fleabag (protagonizada por la misma Phoebe Waller-Bridge) es una mujer treintañera londinense que maneja un café sin éxito y haciéndole frente a la reciente muerte de su única amiga, Boo (Jenny Rainsford) en un accidente vial. En esta circunstancia, ella va contando a través de rupturas de la cuarta pared (Como hablar con el espectador frente a cámara) sus desencuentros sexuales, la pelea constante entre madrastra y hijastras, la relación de hermanas frustradas y una vida sesgada principalmente por la falta de amor hacia ella misma.


Muchas veces no podemos seguir el paso autodestructivo que tiene nuestra protagonista: pasa a estar de novia con Harry , a separarse, a tratar de ligar con un hombre dientudo por solo hecho de estar con alguien, a querer tener sexo con cualquiera que se le cruce. Todo esto a través del recurso narrativo de la mirada, con un humor sarcástico afilado que logra despertar un nivel de simpatía sin igual. Muchas veces nos atrapa con historias acerca de su pasado, como “disfruta” estar errada en su manera de ver la vida y la de los demás que la rodean.


Todo esto no podría funcionar si no contara con un elenco de actores y actrices de gran nivel (Olivia Colman, Bill Paterson y nada menos que Andrew Scott) por lo cual esta serie brilla con la calidad de actuación que se presenta en estos personajes que no tienen medias tintas: se hacen odiar y amar al mismo tiempo.


Phoebe Waller-Bridge

Un drama que en muchos momentos nos deja recalculando acerca de lo que sabemos del amor propio, si podemos confiar en nuestros semejantes y por sobre todas las cosas, la habilidad de poder perdonarse cosas aun sabiendo que las volveremos a hacer. “Por eso ponen borradores al final de los lápices, la gente comete errores”, una frase que se repite durante toda la serie que nos rebotara hasta después de apagar la tele...


Y creo que Fleabag nos impone ese lápiz con punta afilada para dejarnos con un sabor agridulce difícil de tragar pero necesario para hacerla quedar como una de las mejores series que habitan en la era del streaming.

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